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Gestión

Custodia de mascotas: qué aporta la ficha clínica veterinaria

Las disputas por la tenencia de mascotas en separaciones crecen en la región y ponen el foco en un actor inesperado: los registros clínicos de la veterinaria de siempre.

Wirevet by Wirelan SPA
Veterinaria examina a un perro negro en una clínica veterinaria moderna
Foto: Tima Miroshnichenko · Pexels

En los últimos años, los juzgados de familia de distintos países de la región han empezado a recibir un tipo de conflicto que antes era casi anecdótico: quién se queda con el perro o el gato cuando la pareja se separa. Ya no se resuelve solo como un bien más a repartir; cada vez con más frecuencia se discute el bienestar del animal, quién puede garantizarle mejores condiciones y con quién construyó un vínculo más estable.

Esa discusión abrió espacio a una figura poco conocida fuera de los tribunales: el peritaje veterinario. Perivet, una plataforma española especializada en este tipo de informes, sostiene que la pericia puede aportar criterios objetivos de bienestar, vínculo y calidad de vida, en un proceso donde suele predominar la carga emocional de ambas partes. El perito no reemplaza al juez ni decide por la familia, pero ordena la discusión con información verificable en lugar de acusaciones cruzadas.

El rastro que deja el cuidado diario

Según explica esa misma plataforma, gran parte de lo que un peritaje puede reconstruir no nace de testimonios, sino de documentos que el propio cuidado diario va dejando: quién llevaba al animal a las consultas, quién pagaba los tratamientos, quién gestionó la identificación con microchip, quién figura en la cartilla de vacunas. La historia clínica, las facturas y los registros de la clínica se convierten en evidencia de facto sobre quién asumió la responsabilidad real del animal, más allá de quién lo adquirió originalmente.

El informe pericial también puede incorporar variables menos documentales pero igual de relevantes: el tipo de vivienda que ofrece cada parte, el tiempo real de dedicación, la convivencia con otras mascotas, la continuidad de rutinas y la capacidad de atender necesidades específicas, algo especialmente sensible en animales geriátricos o con patologías crónicas que requieren seguimiento constante.

La otra cara: la clínica que queda en el medio

Para una clínica de barrio, este fenómeno no es un tema abstracto de tribunales lejanos. En la práctica, es habitual que un mismo paciente sea llevado a consulta por distintos integrantes de una familia a lo largo de los años, sin que nadie repare en quién queda registrado como responsable. Cuando la relación se rompe y surge el conflicto, esa falta de sistematización se nota: fichas en papel incompletas, vacunas anotadas en un cuaderno distinto al de los tratamientos, facturas repartidas entre boletas sueltas que nadie guardó.

El resultado es que, ante una eventual solicitud judicial o simplemente ante la necesidad de acreditar quién ha sido el tutor habitual, la clínica termina en una posición incómoda: tiene la información, pero dispersa y difícil de reconstruir con rapidez.

Un historial ordenado también protege al equipo veterinario

Mantener la ficha clínica como un registro electrónico único, con anamnesis, evolución, vacunas y adjuntos asociados a cada consulta y a cada profesional que la realizó, no está pensado para litigios, pero termina siendo un respaldo útil cuando aparecen. La ficha clínica de Wirevet Lite centraliza ese historial por paciente, de modo que reconstruir la trazabilidad del cuidado —quién asistió a cada control, qué tratamientos se indicaron, cuándo se aplicó cada vacuna— no depende de la memoria del equipo ni de papeles sueltos, sino de un registro consultable en minutos.

Ese mismo orden, pensado originalmente para la continuidad clínica del paciente, es el que puede convertirse en la prueba documental que un tutor necesita cuando su vínculo con la mascota queda en discusión. Así lo plantea Animal's Health en su análisis sobre qué aporta el perito veterinario en las custodias de mascotas durante separaciones y divorcios, un tema que empieza a repetirse también en los tribunales de familia de Latinoamérica.

Preguntas frecuentes

¿Los tribunales de familia consideran a las mascotas como bienes o como algo distinto?

La tendencia legal en varios países avanza hacia reconocer a los animales como seres sintientes y no solo como objetos de reparto patrimonial, aunque el tratamiento exacto varía según la legislación de cada país. Por eso cada vez es más común que se evalúen criterios de bienestar además de la titularidad formal.

¿Qué es un perito veterinario y cuándo interviene?

Es un profesional veterinario que elabora un informe técnico independiente para un proceso judicial, evaluando bienestar, vínculo y condiciones de cuidado del animal. Suele intervenir cuando las partes en un juicio de familia no logran acuerdo sobre la tenencia de la mascota.

¿Qué documentos sirven para acreditar quién cuidaba a la mascota?

La historia clínica, la cartilla de vacunas, las facturas de tratamientos y el registro del microchip son los respaldos más habituales. Todos ellos suelen originarse en la clínica veterinaria donde el animal fue atendido de forma regular.

¿El veterinario tratante puede actuar como perito en el juicio de su propio paciente?

Generalmente se prefiere un perito independiente para evitar un conflicto de interés, ya que el veterinario tratante tiene una relación previa con una de las partes. Aun así, sus registros clínicos suelen aportarse como prueba documental de respaldo.

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