Resistencia antimicrobiana: brechas que debe cerrar tu clínica
Una encuesta a 907 estudiantes de veterinaria en 7 países y 43 escuelas halló vacíos de conocimiento sobre uso responsable de antibióticos, justo antes de que empiecen a ejercer.
RESUMEN
Una encuesta multinacional publicada en Frontiers in Veterinary Science evaluó los conocimientos y actitudes de 907 estudiantes de último año de veterinaria, provenientes de 43 escuelas en 7 países, sobre uso de antimicrobianos, resistencia antimicrobiana (AMR) y los llamados programas de «stewardship» o uso responsable. El resultado es llamativo: aunque la mayoría de los futuros veterinarios dice estar a favor de reducir la resistencia a los antibióticos, su conocimiento concreto sobre cómo lograrlo es bajo. Solo 6,6% pudo nombrar al menos una normativa nacional que regule el uso de antimicrobianos en su país, y cerca de 42% consideró aceptable usarlos como promotores de crecimiento o de forma profiláctica.
El hallazgo no habla de un problema lejano: describe a la generación de veterinarios que, en los próximos años, se integrará a clínicas en toda la región, muchas de ellas sin un protocolo escrito sobre cuándo y cómo indicar un antibiótico.
¿QUÉ ESTÁ PASANDO?
El estudio recogió respuestas de estudiantes de países como Egipto, Nigeria e India, entre otros, y encontró que la resistencia antimicrobiana rara vez se enseña como un módulo propio: en la mayoría de los planes de estudio aparece como un apéndice dentro de microbiología o farmacología. Esto ocurre mientras la propia literatura citada en el trabajo recuerda que la resistencia bacteriana ya fue responsable de 1,14 millones de muertes humanas en 2021, cifra que se proyecta podría llegar a 10 millones hacia 2050 si no cambia la forma en que se usan los antimicrobianos en medicina humana y veterinaria.
El análisis también encontró diferencias significativas según el país de origen: por ejemplo, los estudiantes nigerianos mostraron más probabilidad de tener buen conocimiento que los egipcios, mientras que los indios mostraron menos. Esto sugiere que el problema no es uniforme, sino que depende directamente de cómo cada escuela de veterinaria decide enseñar —o no— el tema.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE PARA UNA CLÍNICA VETERINARIA?
Para una clínica de una a diez personas, el mensaje práctico es simple: no conviene asumir que un veterinario recién egresado llega con un criterio sólido sobre uso prudente de antibióticos solo porque aprobó microbiología y farmacología. La encuesta muestra que entre 30% y 50% de los estudiantes todavía no identificaba con claridad que los antibióticos no sirven para infecciones virales, y una proporción similar consideraba aceptable usarlos sin una indicación clínica precisa.
Esto tiene consecuencias directas para la clínica: uso inadecuado de antimicrobianos, mayor riesgo de resistencia en la población de pacientes que atiende, exposición a cuestionamientos de tutores o de la autoridad sanitaria, y, a mediano plazo, menos herramientas terapéuticas disponibles cuando de verdad se necesiten.
¿QUÉ PUEDE APRENDER UNA CLÍNICA?
- No dar por hecho que el conocimiento sobre uso responsable de antimicrobianos viene incluido en el título universitario: conviene evaluarlo en la inducción de cada nuevo integrante del equipo clínico.
- Definir un protocolo interno simple y por escrito sobre cuándo sí y cuándo no indicar un antibiótico, incluyendo la prohibición explícita de usarlo «por si acaso» o como profilaxis sin justificación clínica.
- Priorizar el cultivo y la prueba de sensibilidad antibiótica (antibiograma) antes de elegir un antimicrobiano en los casos que lo permitan, en lugar de recetar por costumbre.
- Capacitar periódicamente a todo el equipo, no solo a los recién egresados, en la normativa local vigente sobre uso de antimicrobianos en animales.
- Registrar en la ficha clínica el motivo de cada indicación de antibiótico, de manera que la clínica pueda auditar su propio uso con el tiempo.
RELACIÓN CON WIREVET
Esta tendencia se relaciona directamente con la necesidad de contar con un espacio donde capacitar al equipo clínico de forma ordenada, sin depender exclusivamente de lo que cada profesional trajo de la universidad. El módulo de Manuales y videos de WIREVET permite justamente eso: dejar protocolos propios de la clínica, como las reglas internas de uso de antimicrobianos, disponibles para que todo el equipo los consulte y se capacite dentro del mismo sistema, sin depender de soporte externo.
En paralelo, registrar en la ficha clínica el motivo de cada indicación de antibiótico, y dejar constancia de ella en las recetas electrónicas emitidas desde el sistema, ayuda a que la clínica mantenga un historial ordenado y auditable de cómo se están usando los antimicrobianos en sus pacientes.
APLICACIÓN PRÁCTICA
Esta semana, un administrador o veterinario a cargo puede revisar las últimas veinte indicaciones de antibióticos registradas en su clínica y preguntarse, para cada una, si existía una justificación clínica clara o si se trató de un uso «preventivo» sin respaldo. Con esa revisión como base, conviene redactar un protocolo breve, media página basta, sobre cuándo indicar antimicrobianos, subirlo al módulo de Manuales y videos, y conversarlo en una reunión de equipo de quince minutos. No se trata de desconfiar del título de nadie, sino de asegurar que todo el equipo, recién egresado o con años de experiencia, trabaje bajo el mismo criterio.
FUENTE ORIGINAL
Este análisis se basa en el estudio publicado en Frontiers in Veterinary Science, que encuestó a 907 estudiantes de último año de veterinaria en 43 escuelas de 7 países sobre uso de antimicrobianos, resistencia y stewardship.
CONCLUSIÓN
La resistencia antimicrobiana no es un problema que empiece en la clínica, pero sí es un problema que la clínica puede ayudar a frenar o a agravar, prestación por prestación. Si la formación universitaria todavía tiene brechas en este tema, la responsabilidad de cerrarlas, al menos dentro de las paredes de la propia clínica, queda en manos de quien la administra.
En WIREVET es importante que conozcas estas noticias para ayudarte a entender tu negocio, anticiparte a los cambios tecnológicos y tomar mejores decisiones para la gestión de tu clínica veterinaria.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la resistencia antimicrobiana (AMR) y por qué afecta a las clínicas veterinarias?
La AMR ocurre cuando las bacterias dejan de responder a los antibióticos que antes las controlaban, y se transmite entre personas, animales y el ambiente. Afecta a las clínicas porque reduce la eficacia de los tratamientos disponibles para sus propios pacientes y porque el uso veterinario de antimicrobianos contribuye al problema a nivel poblacional.
¿Cómo puede una clínica implementar un programa básico de uso responsable de antibióticos?
Basta con definir por escrito criterios claros sobre cuándo indicar un antimicrobiano, evitar su uso sin diagnóstico confirmado y preferir cultivos o antibiogramas cuando el caso lo permita. Capacitar al equipo y revisar periódicamente las indicaciones ya emitidas ayuda a sostener el protocolo en el tiempo.
¿Es correcto usar antibióticos como prevención en animales sanos?
No. Usarlos como prevención o como promotores de crecimiento sin una justificación clínica es una de las prácticas que más contribuye a la resistencia antimicrobiana, según la evidencia citada en el estudio. Los antimicrobianos deben indicarse solo frente a una infección bacteriana confirmada o fuertemente sospechada.
¿Qué es un antibiograma y cuándo conviene pedirlo?
Es una prueba de laboratorio que indica a qué antibióticos es sensible o resistente la bacteria presente en un paciente. Conviene solicitarlo en infecciones recurrentes, que no responden al tratamiento inicial, o en casos donde se necesite máxima precisión antes de elegir el fármaco.
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